gonmaurileri192

No recuerdo haber visto una película que representara tan bien la esencia del amor, y eso para no ser platónica, es demasiado decir, como decir que encontré una película de Carrey que me gusta como actúa.
Concluyo al verla que sí, es verdad, hay amores de esos “fugaces amores eternos” que no pueden ni olvidarse ni recordarse, como si el sentimiento los atravesara y rompiera al tiempo en mil pedazos.
Muchas veces uno se empecina en recordarlos con lujo de detalles para no olvidarse nada, como creyendo que de esos pedazos al juntarlos se trata la felicidad, pero el recuerdo los convoca, no los revive jamás y si al recordar uno ingenuamente cree revivir, automáticamente algo nos hace volver a la realidad, que aleja al recuerdo y lo mata; una y otra vez lo mata. Olvidar para Nietzsche es símbolo de sanidad, de vida, de afirmación de la vida…¿por qué? El niño, superhombre, él, el otro hombre, el infante, va al encuentro de las cosas sin memoria, sin impresiones previas, sin prejuicios, sin marcas, sin recuerdos, para crear en ese constante primer encuentro con las cosas de la vida, nuevos valores no preexistentes. Sin embargo, por más que uno recuerde cómo fue esa vez que por primera vez uno vio el mar, o sintió el amor, o degustó una mandarina, para el caso es lo mismo, de esos pocos momentos únicos de la vida, jamás el recuerdo se vacía de esa primera impresión, porque es la primera y nunca lo que vino después se parece. Jamás ver por segunda vez el mar, es lo mismo que la primera. Entonces vale la pena vivir el primer encuentro con el mar y saber que nada de que lo se vivió antes podría entenderlo, atraparlo. A fin de cuentas, no importa ignorar cuando uno no sabe nada.
Cuando uno se enamora, y uno no se enamora de una persona, porque sería como pensar que uno se enamora del agua salada, y no, uno se enamora de la inmensidad del mar, de lo inconmensurable, de lo que no posee referente, de lo que uno no esperaba que pasara, simplemente porque antes no había tenido existencia…uno no se enamora de la persona, se enamora de lo que descubrió con esa persona, de lo que creó con esa persona…mandarina, amo esa fruta, sus gajos, su olor penetrante, su color sin colorantes, mandarina…no recuerdo la primera vez que la degusté, lo que sí recuerdo en cada invierno es qué rico sabor tiene, amo esta fruta, casi tanto como a vos.

Trepemos alto como construyendo un precipicio, no tengas miedo de la altura, si caemos, la caída también será nuestra. No te distraigas con torpezas ajenas, si ellos caen fue porque dejaron de creer.
No me mires enojado, no me mires pensando que estoy loca, esta locura es nuestra también y no del pasado…

Pucha, como desearía no imaginarte, tenerte acá a mi lado y no hablar como si estuviera loca.
¿A dónde fue lo que tuvimos? Sería triste que ninguno de los dos sepamos la respuesta, ¿por que razón dejamos de buscarlo?, ¿por que puta razón lo perdimos?
Escribirte no es tenerte, eso está claro. Escribirte, es un hecho.

Agustina Saubidet

la verdad de la servilleta

la verdad de la servilleta

Y mis días se volvieron eso. Una cortina gris y pesada con la que cerraba todo aquello que no quería ver; que dolía ver…

No sabés cuánto me jode no tener una canción que te evoque. No sé porqué me jode. Tal vez porque entonces todo lo que me dejaste fue un abrazo de cielo y un montón de mierda.

Y con la mierda no sé qué hacer…
Y el cielo es una utopía.

Leri.-

Soñé con vos.
Ojalá hubiera sido diferente, pero fue así. Yo no pude tejer mucho de toda esta historia, no sé vos, pero lo poco que tejí tengo ganas de tirarlo y empezar de nuevo, siento que me comí un montón de puntos y ni una aguja de crochet puede salvarme esta noche.
Hay distancias que duelen más que otras. Me pasa como con la palabra AMRO que el word se empeña y se empeña en corregirla por la palabra AMOR y no me deja que escriba AMRO hasta que aprendí un truco: si pongo distancia entre cada letra de la palabra A M R O, entonces puedo escribirlo. Esa distancia, cuando es justa, cuando ningún sistema viene a cambiártela, es la única que te permite estar con el mundo de alguna manera; porque el mundo no cambia, yo ya lo aprendí. Uno cree, por momentos (esos que son los más lindos) que el mundo no existe más, como cree en la magia, pero sabemos que eso no pasa. Es esto (y no puteo), yo quise escribir la palabra AMRO; pero sí, había un sistema que me corregía todo el tiempo, todo el tiempo, que no decodificaba que era yo escribiendo y entonces…
El sistema no sos vos, el sistema es el mundo real, yo escribo, pongo distancia para poder escribir porque sino me hago mal. Estoy triste por no ser perfecta, porque no me agrada que ya no creas que tengo una mirada inteligente. El miedo y la inteligencia no se llevan, es como AMRO y AMOR, son códigos distintos, incompatibles, yo no quería que esto se volviera incompatible (pucha, tampoco me permití que se volviera algo compatible).
Lo que me pone más triste es que esperé un gesto tuyo, un gesto que nunca llegó y no es un reclamo, es lo que más duele, como la mina que espera que mientras el hombre está manejando le acaricie la pierna. Yo soy de las mujeres que esperan eso todo el tiempo. Es como si hubiera estado en el auto con el pico cerrado de regreso, esperando a que te dieras cuenta que necesitaba de “esa caricia en la pierna” y no te diste cuenta, o si te diste cuenta, entonces también te diste cuenta que hay una realidad, que para escribir AMRO se necesita poner distancia -algunas veces, no siempre, depende de tantas cosas, para el caso es lo mismo-; te diste cuenta que mi mirada también había dejado de ser inteligente. Estaba triste, estoy triste. Me enojo con mis trajes, esos de caminar rápido, de despedidas cortas, casi como trámites, como queriendo borrar lo que que pasó. Yo camino rápido y me hago que no miro para atrás, porque si me quedo y te dejo ir, (porque sé que tampoco puedo hacer nada para que te quedes), si me detengo, me duele mucho más. Los pasitos cortos y rápidos por la calle, eso es un traje, un traje que sirve para tapar el dolor, para tapar la frase “no quiero que esto se termine”, pero yo sé que vos podés ver más allá del traje, vos viste más allá del traje, vos podés ver como esto habita en mí realmente, porque tu mano acariciando mi pierna derretía mi traje y lo sabías y lo sabés (y lo bueno es que lo vas a saber siempre). Lloro como cuando me robaron.
Al menos tengo dos aros, todavía no perdí uno, sigue siendo par…sigo escribiendo “todavía” como si la realidad no existiese todavía.
PD: pensar que podríamos estar conquistando el mundo, lástima que el mundo guarde tanta distancia. Y sí, te extraño y mucho, no es fácil conquistar el mundo sola.
Como me gustaría estar en Cabo Verde.

Agustina Saubidet

Nabo es el que te manda millones de mensajes y al final te deja plantada
Nabo es el que te manda millones de mensajes y sigue esperando que le contestes
Nabo es el que dice sos la persona correcta pero llegaste en el momento equivocado
Nabo es el que no dice que llegaste en el momento justo y sos la persona correcta
Nabo es el que dice “vos no sos una mujer para la joda”
Nabo es el que no dice que “sos una mujer para la joda”
Nabo es el que jode para que le des bola y sí lo hacés aclara que sos una mujer para la joda
Nabo es el que dice que no sos una mujer
Nabo es el que te pregunta edad, sexo, profesión y signo
Nabo es el que no dice su edad, su sexo, su profesión y su signo
Nabo es el que dice “sos interesante”
Nabo es el que no para de hacerse el interesante
Nabo es el que habla y habla sin darse cuenta que te estás durmiendo
Nabo es el que no habla aunque se esté muriendo de sueño
Nabo es el que te besa después de tres años de hacerse el amigo
Nabo es el que te besa y después de tres años de relación se hace el amigo
Nabo es el que problematiza la “nabitud” (para Gute ¿la navitud de navidad?)
Nabo es el que espera que esta “nabitud” sea diferente
Nabo es el que hace balances de fin de año
Nabo es el que los balances de fin de año siempre le dan igual
Nabo es el que cree que el año que viene será diferente
Nabo es el que no hace nada para que el año que viene sea diferente
Nabo es el que festeja fin de año con quienes no pasaría un fin de semana
Nabo es el que pasaría un fin de semana con quienes festeja un fin de año
Nabo es el que se pone en pedo con sidra
Nabo es el que no toma sidra por temor a ponerse en pedo
Nabo es el que se va a fumar al baño
Nabo es el que se fuma hasta el bonsái que encuentra en el baño
Nabo es el que se hace el oriental por usar sahumerios y comer sushi
Nabo es el que no come sushi y se quema con un sahumerio
Nabo es el que dice “naik”, y critica el que dice “nique”
Nabo es el que no tiene amigos
Nabo es el que tiene un millón de amigos
Nabo es el que pide perdón en exceso
Nabo es el que en exceso no pide perdón
Nabo es el que no pide perdón cuando cometió un exceso
Nabo es el que no llora cuando le duele
Nabo es el que llora cuando no le duele
Nabo es el que manda cadenas
Nabo es el que no me responde
Nabo es el que deja de propinas monedas
Nabo es el que no deja propina
Nabo es el que deja propina cuando el mozo lo atendió mal
Nabo es el que te dice “tenés actitud”
Nabo es el que tiene actitud pero “no dice nada”
Nabo es el que mira tu perfil buscando coincidencias
Nabo es el que no mira tu perfil y busca coincidencias
Nabo es el que busca coincidencias
Nabo es el que busca
Nabo es el que…
Nabo es él
Nabo es
Nabo
“Nabos somos todos” (por Gute y Leri)

FELIZ 2009 para todos los nabos que habitamos este hermoso planeta ¡VIVA LA NABITUD!


Gracias Eugue, Re de http://gintonicsentimental.blogspot.com/2008/07/nabos.html

Cuando me bañaba, cuando era chica, me gustaba mirar el borde de la bañadera cuando se vaciaba. El agua junto con la luz armaban una formas que yo me detenía a mirar, y me metía dentro de esas formas y me imaginaba que era un parque de diversiones semi abandonado, donde podía subirme a cualquier juego. Era de noche.
En mi parque de diversiones era de noche y me pasaba un largo tiempo imaginando cosas, viendo el borde de la bañadera desde adentro, vacía. Hasta que venía mi madre y me preguntaba si estaba bien, si necesitaba algo, si me faltaba mucho. Yo le decía que en unos minutos saldría, tenía antes que despedirme de mi parque de diversiones.
Agustina “Gute” Saubidet

PD: imposible de ilustrar un recuerdo así

... ya no tiene piolin.

... ya no tiene piolín.

Aún en las repeticiones, teníamos plena conciencia de que ya no éramos los mismos.

Y esa certeza de que nadie nos quitaría lo bailado, ni el placer de volver, distintos, a nuestros cambiados amigos; constituía un motivo más que suficiente para reír, bailar, saltar, brindar, abrazar, besar, habitar, volver…

Leri.-

Hay algo de sincronicidad en nuestro encuentro, algo de telepatía, algo de mística quasi religiosa, porque la religiosa la dejé atrás. Aún recuerdo a esa niña que se confesó una vez por matar mosquitos, la recuerdo sentada en el baño en medio de una conversación unilateral, pidiéndoles que se alejen. A esa niña le faltaba contacto con la naturaleza, a ese cura tacto.
No lo culpo. Era imposible verla con los ojos cerrados, yaciendo en su rincón; caminando con su correa y su perro patín inanimado, cantándole canciones de cancha, entonando una despedida; armando su bolsito y huyendo de su casa cual hormiguita viajera, a llorar a la esquina, como si supiera que alguien la iría a buscar. Y alguien siempre la iba a buscar (aunque no sin antes hacerla esperar un buen rato).

Me pregunto donde quedó la magia, sin verla justo enfrente mío… Está en esta ventana y me hablás a través de ella. Me decís que sin química no hay magia, que yo la detono…Y entonces te digo que tenés razón, que la magia simplemente se da. Se da entre nosotros y entre nosotros y unos pocos otros se da. Y hablamos capicúa y vos hablás con la ñ… y qué? Gute siempre está.

Reviso mi e-mail. Su respuesta me inunda en esta noche que quiere dormir, quiere trabajar pero no quiere… quiere algo más.
“Te adoro Amiga del Alma…de la vida..de la risa…de veranos…de confites!”

Como el brillo de las estrellas que se abre por detrás de una noche nublada, así se anima el perro, viaja la hormiga, revive el mosquito, se desnuda la magia de sabernos conectados, donde sea que estemos.

Leri.-

A prerder apender
Le gas saler, Dadiva
Di, di, me salve… (Agr!)
A prerder apendi
.Rely-

-Nadie dijo que sería fácil- repetía para sí mientras observaba la imagen distorsionada de quien podría ser.

Ella.
Su deseo por esa mujer había estado siempre por encima de todo lo demás. Comprenderlo ahora era como enfrentarse de lleno al motivo por el que se había empeñado en no alcanzarla.

Uno no puede solo.
Es un hecho. Maltrecho el camino de la soledad, siempre duelen los pies tarde o temprano. Sin apoyo no es divertido. No es tan bueno si no es compartido, en algún momento. Nadie dijo que sería fácil.

Él.
Se creyó que podía volar. Y su caída fue estrepitosa aunque no se elevó casi nada del suelo. Mirando en donde no, estando en donde no pertenecía, la verdadera vida pasó ante sus ojos. Lecciones, experiencia. Así es vivir. No es bueno aferrarse a anclas para no ahogarse. Es bueno tomar las experiencias para seguir adelante. Decisiones, nada está garantizado, el que no arriesga no gana. Así es la vida.

Leri/Mauri.-

Luna by Gon Saenz

Antes de mis días fatales, tuve días de dicha. Días en que dormir era molesto porque cortaba la felicidad y podía entonces dormir menos, comer poco, escribir mucho, besarte todavía más.

Trabajar era un trámite rápido, lo importante era salir corriendo para estar con vos y vivir momentos eternos, etéreos, quedarnos hasta las tres de la mañana haciéndonos cosquillas, durmiendo en el living tirados en un colchón.

Nuestro amor no era convencional o al menos eso creía yo, encontraba, a pesar de tu burla, poesía en cualquier parte de buenos aires. El enojo por tus promesas no cumplidas se me pasaba rápido; volvía a creer en vos con la misma rapidez con que hoy preparo un lavado de ropa. Escribía sobre el amor con la misma facilidad que antes escribía sobre la tristeza, salvo que cuando uno está enamorado dice cosas cursis, y no importa, porque lo importante es escribir; escribir sobre ese amor y no sobre el amor; una necesidad de escribir su diferencia con el resto de los amores: su singularidad.

En cambio cuando uno está triste escribe cosas tristes con una profundidad y una realidad que el enamoramiento no tiene: con una crueldad que se impone presta a describirse con dictámenes aún más crueles.

Existe entonces eso que yo llamo estados totales: uno es el amor; el otro es la desesperación de saberse atrapado en la tristeza.

El amor como toda ficción vuelve bello en su esencia hasta la birome que no funciona. La tristeza, en cambio, ignora a la birome y la usa simplemente de metáfora para describir eso indescriptible que se siente con la exacta nitidez con que antes, cuando estábamos enamorados, descubríamos el mundo.

Un texto saca otro texto pero no te llenes de borradores, dice el dicho

Cuántas veces he escrito desde estos lugares y ahora corrida de ambos, me encuentro perdida entre grises.

En los momentos de mayor enamoramiento mi amigo Alejo me decía que ahora iba a escribir distinto, que mis textos iban a ser distintos, porque el amor cambia todo y uno se atreve a escribir cosas así:

“Te miré con deseo, hallándome cubierta de narrativas”

Lo de las narrativas me gusta, lo del deseo, mmm está de más (desde la postura gris, lo digo) eso está de más. Me gustaría sacarlo porque es cursi, es falso, es pobre

Mi cultura inmensa, mi cuerpo, mi luna

Llorar de espanto y de tu ausencia”

Así seguía el texto y esto sí, me gusta más…la palabra ausencia se justifica más que la palabra deseo, quizás porque la ausencia tiene una razón, justifica un texto. En cambio el deseo, el deseo es otra cosa, el deseo no escribe, el deseo pasa, transforma la vida, y se diluye (con suerte nos habita, si lo dejamos).

La ausencia se queda y se inscribe en mí, se detiene a pasar largas horas y me mira. “A fin de cuentas -me dice la ausencia- ellos se van siempre y yo soy la única que me quedo a hacerte cosquillas.”

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